martes, 25 de marzo de 2014

Nuestro cerebro es muy «hábil» percibiendo rostros donde no los hay. Hay una red especializada en producir estas ilusiones


¿Por qué vemos caras en las nubes?
En nuestra vida social las caras son importantes, por eso con frecuencia tenemos la ilusión de verlas (pareidolias)


Vemos caras en las nubes, en los dibujos de las cortinas o las alfombras, en las tostadas del desayuno, en una mancha o en la pared... Nuestro cerebro es muy hábil percibiendo rostros donde en realidad no los hay. Estas percepciones ilusorias se denominan pareidolias y son muy comunes. Y ponen también de manifiesto que nuestro sistema visual y nuestro cerebro están adaptados para percibirlas. 

Esta tendencia a detectar rostros en lo que simplemente es un estímulo visual ambiguo y aleatorio sin una forma concreta, como una nube, podría tener un alto valor adaptativo. Puesto que las caras tienen gran importancia en nuestra vida social, es más ventajoso verlas casi por todas partes, que dejar de percibirlas. Algo que ocurre en un raro trastorno denominado prosopagnosia (del griego prosopon, rostro, y agnosia, dificultad para reconocer). Es un tipo de «ceguera» específica para reconocer los rostros que incapacita a las personas para formar la imagen de una cara, aunque pueden percibir sus componentes individuales: ojos, boca, nariz... 

Algo tan simple como el juego de ver caras en las nubes ha interesado a los neurocientíficos, por el conocimiento que aporta sobre el cerebro. De hecho, las pareidolias con forma de cara indican que el cerebro está trabajando de forma equivocada, emparejando estímulos ambiguos con las representaciones internas de rostros. Y esta ilusión es importante para entender cómo el cerebro integra en realidad las partes de un rosto para que lo percibamos como una cara. 

Un artículo recientemente publicado en la revista «Cortex» se ha ocupado de este tema. Que podamos percibir rostros se debe a que hay zona concreta del cerebro encargada de esta tarea: el área fusiforme facial (AFF). Está situada en el hemisferio derecho y es fundamental en el procesamiento exclusivo de los rostros, pero no de otros objetos o formas.
 

Percepción sesgada 

En el experimento, a los participantes les mostraron imágenes ambiguas en las que aparecían puntos en distintas tonalidades de gris. Los investigadores les dijeron que en la mitad de estas imágenes podía percibirse una cara, lo cual no era cierto. El 34% de los participantes fueron capaces de ver caras en las imágenes. El propósito era averiguar si el área específica para el reconocimiento de caras (AFF) se activaba cuando los participantes decían ver en las imágenes de puntos una cara. Algo que comprobaron mediante resonancia magnética. Y en efecto, así fue. 

Mientras los participantes tenían la ilusión de ver una cara en los puntos, el AFF se activaba. Y esta activación esta relacionada con la vividez con que percibían la cara: Cuanto mayor era la actividad detectada en el AFF, mayor era pareidolia que experimentaban. 

Este área del cerebro es fundamental para unir cada parte de la cara y “formar” un rostros, algo que los expertos en neurociencia denominan procesamiento de abajo arriba. 

Esta región específica para el reconocimiento de las caras no era la única que se activaba. También lo hacía la corteza prefrontal, la zona más evolucionada de nuestro cerebro. Esta zona del cerebro ejerce una considerable influencia en el procesamiento visual. Podría decirse, que «sugiere» al área fusiforme facial cómo debe interpretar lo que está viendo. Es lo que se denomina procesamiento de arriba abajo. En realidad, las pareidolias consisten en acomodar estímulos visuales externos ambiguos con las representaciones internas que ya tenemos, y que maneja la corteza prefrontal.
 

Visión sesgada 

En otras palabras, que la corteza prefrontal envía señales al área de procesamiento de las caras para que interprete las señales que recibe de la corteza visual (determinadas formas en una nubes, unos puntos, etc) como integrantes de una cara a pesar de que en realidad no es una cara. Una visión un tanto “sesgada” que da lugar a la pareidolia. 

Además de la corteza prefrontal, la corteza visual y área de reconocimiento facial, intervienen otras estructuras en estas ilusiones y forman una red especializada en la percepción de caras a partir de estímulos ambiguos. 

De ahí que los investigadores concluyan que las pareidolias de caras tienen un sentido evolutivo: más vale verlas donde no las hay, que ser incapaces de percibir los rostros humanos cuando los vemos , con la toda la información que aportan

Cromosomas preservados en un fósil de 180 millones de años de antigüedad
Será inevitable que a bastantes personas les venga a la mente la hazaña científica de la "resurrección" de dinosaurios que es la base argumental de las películas y novelas de la saga de ciencia-ficción "Parque Jurásico", ante el asombroso hallazgo de vestigios biológicos de un helecho que vivió hace 180 millones de años. 

Los descubridores de esta increíble reliquia, de la Universidad de Lund en Suecia, y el Museo Sueco de Historia Natural, han constatado la conservación en el fósil de núcleos intactos de células, así como de cromosomas individuales. 

Este fósil tan bien conservado se encontró en la provincia sueca de Escania, en la zona norte del país. El hallazgo lo hizo en la década de 1960 Gustav Andersson, quien lo donó al Museo Sueco de Historia Natural. El fósil permaneció olvidado entre las colecciones del museo durante más de 40 años, hasta que llamó la atención de los investigadores. 

La planta vivió en el período Jurásico, cuando Escania era una región tropical donde la fauna estaba dominada por los dinosaurios, y los volcanes eran un rasgo común del paisaje. 

El helecho fosilizado ha sido estudiado por el equipo de la geóloga Vivi Vajda, profesora en la Universidad de Lund, utilizando diferentes técnicas microscópicas, rayos-X y análisis geoquímico. Los exámenes revelan que la planta fue preservada de forma instantánea, antes de que empezara a descomponerse, al ser sepultada de forma abrupta. 

La conservación ocurrió de manera tan rápida que se han preservado algunas células en distintas etapas de la división celular. 


Gracias a las circunstancias de la súbita muerte del helecho, se han conservado los componentes sensibles de las células. 

El equipo de Vajda, Benjamin Bomfleur y Stephen McLoughlin, estos dos últimos del Museo Sueco de Historia Natural, ha encontrado núcleos celulares, membranas celulares e incluso cromosomas individuales. Tales estructuras son hallazgos extremadamente raros en fósiles. 

El helecho perteneció a la familia Osmundaceae. En la actualidad, los helechos de este tipo crecen de forma silvestre en Suecia, y también son comunes como plantas de jardín. Los representantes vivos de esta familia son muy similares en apariencia al fósil del Jurásico, lo que sugiere que sólo se ha producido un cambio evolutivo muy limitado a lo largo de los últimos 180 millones de años. A estos helechos actuales se les puede por tanto considerar fósiles vivientes. 

Españoles crean una cámara capaz de imitar el polvo marciano


Un equipo del Centro de Astrobiología (INTA-CSIC) y el Instituto de Ciencias de Materiales en Madrid ha diseñado una cámara de simulación del medio ambiente de Marte, especialmente creada para imitar las condiciones en el cuarto planeta desde el sol, entre ellas, el polvo marciano. Estos científicos, según describe 'Review of Scientific Instruments', están probando en esta instalación nuevas aplicaciones electromagnéticas para su posible uso en futuras misiones al Planeta Rojo. 

Marte es un objetivo clave para el futuro de la exploración espacial por la existencia de indicios de que el planeta pudo haber sido capaz de albergar vida en el pasado o que posiblemente, incluso, la esté sustentando en estos momentos dentro de su subsuelo. Para responder a las muchas preguntas sobre la habitabilidad de Marte, es importante desarrollar primero nuevos sensores e instrumentos que permitan detectar las características atmosféricas y de la superficie del planeta. 

"Marte es un buen lugar para aprender acerca de planetas similares al nuestro y, como tal, es el objetivo de muchas misiones de la NASA y la Agencia Espacial Europea", explica uno de estos creadores de esta cámara de vacío, José Ángel Martín-Gago, profesor de investigación en el Instituto de Ciencias de Materiales de Madrid. "Nuestro grupo está principalmente involucrado en la misión del 'Mars Science Laboratory' para construir una estación meteorológica para su uso futuro en un rover con el fin de explorar más a fondo la superficie de Marte", añade. 

Con la construcción aquí en la Tierra de cámaras con la técnica del estado de vacío capaces de reproducir las condiciones físicas de Marte, incluyendo la temperatura, la presión, la composición del gas y la radiación, los investigadores pueden imitar experimentalmente estas condiciones para poner a prueba la instrumentación para realizar las operaciones en condiciones medioambientales "reales". 

Las cámaras de vacío ya han permitido a los científicos probar algunos de los sensores meteorológicos que se utilizan actualmente a bordo del rover 'Curiosity' de la NASA, que está explorando la superficie de Marte. Pero ahora los expertos están volcando su atención en otros desafíos, como el polvo marciano. 

"Estamos simulando el efecto del polvo marciano, uno de los problemas principales para la exploración planetaria, con el fin de comprender mejor cómo se comportan los instrumentos cuando están cubiertos de polvo", subraya Jesús Sobrado, científico a cargo del equipo técnico. 

Como parte de su esfuerzo de investigación, el equipo español ha diseñado y construido cámaras de vacío dedicadas a simular ambientes espaciales, como la superficie de otros planetas como Marte o incluso la luna helada de Júpiter, Europa, el medio interestelar y regiones interplanetarias. 

Estas cámaras pueden "responder a muchas preguntas acerca de Marte u otros cuerpos planetarios relacionados, tanto sobre aspectos científicos como tecnológicos", agregan estos expertos, quienes colaboran con la agencia norteamericana del espacio en su misión para poner a prueba la nueva estación meteorológica 'Temperature and Wind for Insight', asociada a la misión 'Insight' de la NASA.